EL SECRETO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO

Ayer pasó por su puerta y los balcones continuaban cerrados, ciegos al amor y a la belleza, eclipsados por el velo de un añejo dolor, por las angustias y las lágrimas de las viejas piedras que son olvidos en la voluntad de algunos, y pesadumbre y desesperación en las ansias de otros.

Gritan las viejas piedras la aflicción de los siglos que lo observan y custodian, cuando fueron esplendor. Mientras, los mármoles de las solerías resplandecían el albor de su pureza y eran pisados por las botas engastadas de los nobles que blandían y presumían de sus ancestrales orígenes, de la limpieza de su sangre que los distinguía en su condición, estirpe de conquistadores que vencieron las miserias para convocar a los duendes de la opulencia y las riquezas, y la alegría trepaba por las enredaderas que subían hasta las balaustradas del claustro superior para confesar a jóvenes princesas que nublaban sus sentimientos con suspiros de amores imposibles, de afectos impuestos. Hidalguía que surcaba los pasillos velocidad como si el tiempo los retara para extraerles sus vidas.

Ha resonado, en el olvido de sus espacios, el redoble de la piel y los palillos, esos que son pregones de redención cuando la luna se ensancha en la primavera, para anunciar la llegada de la ilusión, el Amor de los amores dormido sobre el hombro de la Madre que recoge en su cintura la pasión de un sueño que devuelve al hombre su condición de libertad. Han llegado los sonidos anclados en la tradición para recuperar el idilio de lustre y magnificencia que comparten en la nostalgia, cuando aún el lacerante paso de los años no había provocado las úlceras que dejaban al descubierto sus entrañas, el escarnio y la vergüenza público de saberse abocado a la podredumbre y al despojo de su gloria, al desprendimiento de sus vivencias y secretos para regocijo de las manos que extraen sus verdaderos valores a la ciudad para beneficio propio, para llenar arcas y vaciar dignidades.

Ha temblado la voz de la memoria y el eco de las tinieblas sucumbe al estrépito de la gran dicha. Hay una conversación oculta que resarce las heridas, que purifica y restituye la verdad que no se inmola, esa que permanece aferrada a la cercanía y que se hace fuerte en el recuerdo. Vienen a ondear las ramas de los álamos que vierten su verdor clorofílico para resarcir la pureza del aire que comenzaba a enviciarse, a envenenarse con las ausencias, para ofrecer una senda por la que pueda discurrir y esquivar las saetas de las tristezas, para quebrar la amargura que se viene ya advirtiendo en los recodos de un sueño -porque para amar hay que morir y volver a vivir para amar- y asentar toda su gloria en el dogma de las cuentas de un hilera inmaculada que cuando se nombran, en la escalonada oración que reclama la gracia y la protección de quien es Madre de Dios, convierte las palabra en sonoras alabanzas.

Vino el mar de su alegría a llenar toda la plaza, ésa que guarda mi esencia, ésa que guarda la historia de los míos, de los que fueron y son, de los que viven y de los que son sueños en el sueño del Redentor, los pasos de mis abuelos buscando la suavidad de su perfil, la alegría de su cara, porque en su rostro sabían que encontrarían la calma, el sosiego y la Esperanza. Las columnas del palacio de los Pumarejo son los fieles guardianes que defienden la memoria del viejo barrio, casas, patios y azoteas que son arcas donde se recoge el esplendor de su historia, del secreto que comparte con María, la que se llenó de la más grande Gracia cuando por Dios fue reclamada, y la Macarena se iluminó con su cara para postrarse a sus pies y elevar la gran plegaria que restituye la fuerza y nos otorga confianza para llamarla Madre Nuestra, Señora de nuestra vida, Esperanza que nos abraza, Vida y Dulzor, Luz de nuestra existencia y bendita Soberana, que con sólo pronunciar tu nombre se purifica toda alma. Rosario de la Alegría, dueña de nuestra existencia, ruega por nosotros y si tienes a bien, descúbrenos al sueño de tu Hijo cuando reclames la vida y procures el reposo de nuestras almas.

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