LA MISERABLE BAJEZA HUMANA

            La noticia no puede causar más que estupor y la más unánime y sentida repulsa por los lamentables hechos que están acaeciendo en el campo santo sevillano. Al parecer, unos desaprensivos y repugnantes –por no utilizar otros términos más groseros- se dedican a desvalijar cuentos enseres, adornos y piezas de las estructuras metálicas de las sepulturas. El miserable comportamiento viene produciéndose desde hace algunos meses y ha saltado a la luz pública con la denuncia presentada por una familia que ha visto como le despojaban de una lápida de bronce, de más de doscientos kilogramos, y dejaba al descubierto los restos familiares que se contenían en el panteón.

            No es el único caso, al parecer, pero sí el de más notoriedad. Que un elemento de estas características, con tan elevado peso y volumen, no puede pasar desapercibido ante quienes tienen la obligación de mantener y vigilar los límites del cementerio de San Fernando. Si la responsabilidad del mantenimiento y cuidado de los sepulcros, tumbas y panteones corresponde a sus legítimos propietarios, es decir a los familiares de las mismas, algún compromiso tiene que contraer la empresa municipal para preservar de estos bárbaros e inmisericorde ataques que se producen en la tierra donde deben reposar quienes ya cumplieron con todos sus deberes terrenales. Los propietarios saben de sus obligaciones pero bien es cierto que la debida vigilancia para evitar situaciones como las descritas corresponde al ayuntamiento. Es lamentable que se permita jugar con los sentimientos de tantas personas y que se profanen sepulcros con esta impunidad.

            Quienes acometen estas vilezas, rastreros personajes sin el menor reparo en procurarse su sustento vulnerando las más elementales normas de respeto, deben poseer un índice de moralidad subterráneo.  No están sustrayendo el valioso metal están arrancando los sentimientos de muchas familias, están arrastrando la memoria de quienes están en el descanso eterno y están procurando una sensación de impotencia a cientos de personas.

            La evidencia del género sustraído no puede pasar desapercibida en las empresas que se dedican a la compra venta de metales nobles. Pocos escrúpulos debe tener el industrial que se hace cargo de este material, conociendo la procedencia del mismo. Deben poseer alguna dignidad que les hagan sentirse personas, seres humanos que habrán llorado la pérdida de algún ser querido y que maldecirían a quienes osaran profanar las tumbas de sus padres, hermanos o hijos.

            Estas miserables acciones tienen que ser resultas a la mayor brevedad posible y tener su reparación monetaria y moral. ¿Cómo se puede cuantificar el dolor? ¿Cuántos euros serán necesarios para compensar las heridas del alma? Habrá personas que no podrán dormir, en estas noches de frío, lluvia y viento, pensando en la desvalida posición que se encuentra ésos a quienes amaron tanto, con los que compartieron tanta vida, tantas ilusiones, tantas alegrías y tantas penas. Porque nuestro recuerdo las mantiene vivas y todavía corren por los campos de la memoria, alborotándonos los sentimientos. Seres indefensos ahora que esperan el arropo y la misericordia. No son restos óseos, ni fragmentos de un tiempo pasado. Son vida de nuestras vidas pues nos dieron las nuestras sin dudar, sacrificaron sus sueños para que pudiéramos cumplir los nuestros y ahora se ven desposeídos de los lechos en los que debieran descansar.

            Miserables unos y otros, los que permiten con su desidia y despreocupación que se despojen los más preciados bienes del hombre: la memoria y la honra debida a los muertos. Y los otros, los que no tienen escrúpulos ni sentimientos. La bajeza de su acción tiene denominación. Voy a evitar pronunciarme en los calificativos que les describen. Poco tienen que saber de nuestra tradición quienes obran esta deprorable manera. Lo mismo, si les nombramos a sus muertos se rebelan. Cosas de la condición humana de cada uno, y ojalá el dinero obtenido con sus miserias sirvan para ocupar un lugar en el infierno.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s