MEMORIA DE DIFUNTOS

            El recuerdo a los seres queridos que han marchado a la búsqueda de la paz, de la reconciliación con el pasado y al descanso sereno. A eso suenan hoy las campanas de las parroquias, a eso redoblan los bronces que se erigen en proclamadores del dolor, a eso nos convocan los cuadros de las ánimas benditas del purgatorio cuando contemplamos las escenas que se recogen en los lienzos de San Lorenzo y la Magdalena.

            Son los pies caminando por la senda central del camposanto en busca de la memoria que se recoge en un mármol, que sobresale por las aristas de un panteón o que nos señala la efigie de un ángel sobre la tumba. Es el recorrido sin rumbo hasta que el faro del Cristo de las Mieles ilumine nuestros sentidos y recuperemos la orientación perdida para ofrecer una oración, una plegaria frente a la imagen dolorosa de la Virgen que hace menos pesada la soledad del ánima, que incluso la reconforta y  tonifica, en los campos amorosos del cielo. Es celo de una mano aseando el espacio donde se acomodan los años de amor dando lustre al nombre que tantas veces pronunció junto al te quiero que ahora sólo musita cuando la nostalgia la vence u otros ojos, tan parecidos a los suyos, se plantan frente a ella. Es la flor depositada en el alero de un sepulcro, colocada en equilibrio y que nos recuerda la fugacidad de la vida, el etéreo transcurrir del tiempo cuando asola los campos del cuerpo.

            Es la luz apagada de esta mañana primera de noviembre, perezosa y doliente, tan escasa y cenicienta, la que afecta al espíritu, lo adormece en la dureza para mostrar el dolor consumido convertido en delicada apariencia, la tristeza plasmada en la sombra de un ciprés alargando su figura por las estrecheces de las barreduelas, como una prolongación del lamento y la lágrima que quedó impregnada en el conjunto marmóreo, en túmulo que se levanta a la inmensidad del recuerdo.

            Es el caminar premioso que va surcando la vereda del destino desigualmente compartido, restándole instantes a la existencia, sumándole tiempo a la eternidad, pasos que no tienen vuelta atrás, palabras y confidencias que se expresan sin saber si llegarán al oído, respuestas que en el silencio taladran los sentidos, instantes que son compartidos en la soledad, vínculos que son las manos que solíamos aferrar.

            Es el escalofrío de la vida que recorre la bonhomía del ser natural del hombre la que se viene a plasmar frente a nosotros, el que nos aferra a la tierra donde las pisadas dejan huellas en el aire. Es el sueño del dormido que rescata la ilusión por recuperar una caricia, el roce de la emoción que surcó una mejilla.

            Es rumor de la brisa que resbala por el cristal, es el reflejo de un rostro que aparece de improviso, es la sugestión de un esbozo de sonrisa que viene certificar que hay un ángel que te guarda, es la memoria prendida en el alfeizar de su vida, esa que de la fuiste guardián cuando tornó su consciencia a la infancia y a la inocencia, esa que tu supiste llevar dotándola de dignidad.

            Son las paredes prendidas con su voz y su presencia, es la estancia vacía y el sillón sin su apariencia. No es vacío es ausencia, es la constancia perenne por verle regresar, traspasar el umbral de la casa y darle un abrazo, siempre queda uno por dar, siempre hay besos que no salen y que se deben sacar.

            Viene a prender la memoria de los que ya no están las secuencias de una obra que se repite sin cesar, que se estrena y que concluye cada día, que se muestra en el pesar y en la risa, en la euforia y en dolor, en la tristeza y el gozo.

            Ya está el recuerdo prendiendo el alma, haciendo presente el pasar, recobrando el tiempo y las sombras, la luz y la pasión. Todo retorna hoy ceñido con el dolor. Es primero de noviembre, el tiempo haciéndonos pasar. Soñemos con poder quedar prendidos por la nostalgia.

            Mes de difuntos. Habrá lamentos de campanas, umbrales sombríos y rezos para evocar a quienes se fueron, a quienes habremos de encontrar cuando seamos llamados y poder recuperar este tiempo separados.

Esta entrada fue publicada en ESPAÑA, SEMANA SANTA, SEVILLA y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s