Al amigo

amigosCreo haberlo referido en alguna que otra ocasión. Fue un hecho tan extraordinario que marcó una parte de mi juventud. No éramos más que unos jóvenes abriéndonos al comienzo de la vida, acercándonos al abismo de la mayoría de edad. Teníamos la sensación de formar parte de una generación que, a diferencia de las posteriores, signaría el comienzo de una nueva y mejor época. Ahítos de libertad, con la necesidad de encontrarla para perpetuarla, vivíamos en la expectación constante y cada día aparecía una nueva circunstancia para avivar los valores que luego nos servirían para quedar aislados en una sociedad neutralizada por el consumo y el materialismo. Frente a esto, luchábamos en el idealismo para intentar transformar el sistema, que comenzaba a quedar obsoleto. Aires de libertad que provocaban la apertura de las ventanas para que las estancias recobraran la luz y renovaran el vicio del ambiente, del enrarecimiento que la consumía.

No llegamos a entrar en el aula. Don Francisco Ortiz, el mejor profesor de literatura que hemos tenido, había anunciado su ausencia por enfermedad y la clase de física que le seguía apenas nos interesaba. Llevábamos una radio transistor que nos unía al exterior, al mundo inhóspito, a las noticias y la diversión de la música. Radio popular emitía desde los estudios que mantenía en la calle Vírgenes, un lugar que ahora se hunde en lo más recóndito de la memoria, abstrayéndonos al romanticismo. José Manuel del Castillo y Mari Carmen de las Casas amenizaban las tardes, en lo que hoy llamaríamos un magazine vespertino, con la diferencia de la calidad de entonces a la basura que se ofrece hoy, con un programa de ámbito local, donde la información giraba a las novedades que ofrecía la ciudad, a la cultura que se abría paso en la vieja Híspalis y al ocio que avenía desde los cines y los teatros hasta las novedades musicales. Era un espacio abierto al público. Nos enteramos que aquella tarde entrevistarían a Alberto Cortez, que andurreaba por Sevilla para presentar su nuevo trabajo discográfico. Por entonces nuestras preferencias musicales derivaban hacía el nuevo rock, con sello andaluz, de Triana, por la tendencia a la canción protesta de Serrat o de Hilario Camacho. Así nos presentamos en el estudio de Radio Popular. Al fin y al cabo sería mejor que dormitar oyendo la rutinaria voz del profesor de física y química y la tarde, en las postrimerías del otoño, comenzaba a declinar con languidez, a velar con su cálida luz las fachadas de las casas del barrio de la Judería.

La entrevista no debía durar más de media hora. En salón estudio, al que se accedía tras subir cuatro tramos de escaleras, apenas nos hallábamos nosotros, cuatro en total –Manolo Cruz, José María Caamaño, Javier Rodríguez y yo-, dos periodistas y los protagonistas. En el pequeño escenario, un piano de cola. Comenzó el diálogo. El cantautor nos fue embelesando con su majestuosa dicción, con su música y sus poesías. Poco a poco, canción a canción nos fue ganando, a mí para siempre. Terminó el programa y allí seguimos encandilados por aquel hombre que demostró su sencillez y su excelencia poética. Siempre recordaré la canción que nos dedicó a los cuatro “que habíamos aguantado toda la tarde oyendo sus pamplinas”. A capela. Se levantó del piano y dirigiéndose a nosotros cantó cuando un amigo se va.

Concluyó su interpretación, con la emoción reflejada en su rostro, apostillando que es la mayor de las soledades perder a un amigo.

Ésto es la soledad. Un vacío que van ensombreciendo el alma conforme se acentúan las ausencias, conforme profundiza el arañazo de la nostalgia. Ésto es la soledad. Cuando un amigo se va, decía Alberto Cortez en su magnífica poesía musical, se va creando un vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo.

Hace unos días se nos fue Javier. El amigo de la juventud que compartió aquel instante que nos embargó con emociones y nos descubrió que la vida y las emociones van unidas a la amistad.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en SEVILLA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s