Tiempo de Cuaresma. Los programas de radio

Publicación1Vienen las primeras horas de la tarde, de este marzo melancólico, preñado de recuerdos de un tiempo en el que comenzábamos a verificar los primeros síntomas de la nostalgia. Uno nunca sabe por qué suceden, por qué llegan ni cómo. Pero nos asaltan y nos embriagan con imágenes que retuercen nuestras emociones o sonidos que empañan nuestras almas con la evocación de aquellas voces que nos hacían soñar.

Mucho han cambiado los tiempos y muchas las formas de hacer radio. Los adelantos tecnológicos posibilitan casi la inmediatez en la transmisión de datos. Las noticias se sobreponen unas a otras sin apenas dar tiempo a digerirlas, a valorarlas, a estudiarlas, a sentirlas. Lo que sucede ahora es más importante y tiene más repercusión que lo acaecido apenas treinta minutos antes. Esta celeridad en la información difícilmente puede llegar a formar criterios porque todo queda supeditado al instante sin dar tiempo a que se impregne en la razón, a escrutar en sus fondos para obtener conclusiones y mantener un criterio.

Mucho ha cambiado, desgraciadamente, la información sobre la semana santa y las noticias que generan sus hermandades que son tratadas como verdaderas cuestiones de estado por algunos periodistas más preocupados en vociferar las cuitas internas, que haberlas haylas y que siempre las habrá, las desavenencias por la colocación de un faldón o un ramo de flores, que por ensalzar la verdadera razón de ser de nuestras Corporaciones. Claro que ya no hay noticia si no hay escándalo o si no se fomenta. Lo peor es que viene precedido por la necesidad de un sector de kofrades que no encuentran en sus vidas más valores que los de ningunear y criticar a sus hermanos. No hay medida para ello y se sirven de aquellos que quieren adquirir protagonismo que no alcanzan en sus hermandades trabajando, ofreciendo sus esfuerzos de manera desinteresada y con el único premio del anonimato. Ven un micrófono o una cámara y trotan para largar desaforadamente, renunciando al derecho de verter sus opiniones o incluso las críticas, porque nadie es perfecto y se cometen errores en la gestión de las cofradías, en los cabildos generales. Es mejor lucirse desde la mediocre y cobarde posición del anonimato. Porque ésa es otra. Suelen esconderse en un seudónimo o unas siglas para atacar y ofender para remover la porquería que ellos mismos propician, suponen y hasta inventan desde el más absoluto de los desconocimientos. La prensa cofrade impone sus criterios en un sector que no vive ni entiende los misterios de la pasión, que desconocen la liturgia y hasta la desechan. El orden de sus prioridades aparta la mística, la religiosidad popular para aclamar lo superficial, lo estentóreo frente a lo piadoso. Salves y ovaciones a músicos, a costaleros por una chicotá de veinticinco minutos y exornos florales. Los árboles de las ondas no nos dejan ver el bosque de la belleza enfrascada en un paso de palio que se marcha, en la quietud de una multitud atrapada por serena y buena muerte de Cristo o una oración que atraviesa una nube de incienso, batida en la oscuridad, en la última hora del sábado santo.

Echo de menos, con tristeza y nostalgia, aquellos programas de la semana santa de mi primera juventud, tal vez porque la memoria quiera engarme con la felicidad que ahora no siento cuando escucho los emisiones de radio, debo decir que con angustia por no vernos vilipendiados por algunos comentarios, y noto frustrados mis anhelos de disfrutar, de soñar con este tiempo que antecede al domingo de ramos. Echo de manos la voz cálida, profunda y serena de Francisco Montero Galvache abriendo la La pasión según Sevilla, de radio Peninsular, con aquella sintonía que nos cautivaba, Tus dolores son mis penas, mientras la hermosa prosa del escritor nos introducía en el misterio de grandes escultores, de historias de los prócer que hicieron grandes a las hermandades. Busco en mi memoria la saeta de Centeno y la voces de Carlos Schlatter, José Manuel del Castillo y Chano Amador llenando la estancia donde duermo de toda la esencia y verdad de la Semana Santa, con el señorío con el que trataban los temas en aquel mítico programa de radio Vida, luego radio Popular y ahora COPE, Saeta. Se llenan mis oídos con las cornetas y tambores de la Centuria Macarena como fondo musical a la voz de Agustín Navarro anunciando Sentir Cofradiero, mientras ajustaba el dial para afinar la sintonía de La Voz del Guadalquivir y no perder detalle de las poesías cofrades que interpretaba, más que recitaba, con genial maestría.

Será el paso del tiempo o la experiencia vivida, la edad que serena los ímpetus. Tal vez la juventud que idealiza nuestros sentimientos y los grava a fuego en el alma. Aquellos programas nos instruían y nos acercaban una semana santa distinta a la que nos anuncian hoy, una semana santa que empiezo a no reconocer y darle la razón a mi amigo Carlos Colón. Nos están hurtando la verdad que nos transmitieron, las emociones que nos legaron para que pudiéramos hacerlas llegar a los que nos sucedan. Añoro esas voces que anegaban mi espíritu con hermosas sensaciones, intentando encontrar una ventana en la calle Feria donde se asomaba una niña enferma, o llegar a oír el redoble de unas campanas, al paso de la Virgen de Gracia y Esperanza, sin que las tocara ningún campanero; cerrar los ojos y escuchar a un preso del Pópulo rogarle a su carcelero que le deje salir esa noche para poder rezarle a la Virgen de la Esperanza de Triana y el dramatismo de la letra de su súplica “qué limón agrio te corre por la sangre en vez de sangre”.

Quieren hacernos ver una Semana Santa superficial donde lo único que tiene importancia son la banalidad, la crítica desaforada y la exaltación de lo no esencial. Una Semana Santa pareada, justificada en un organigrama burocrático y lo peor, midiendo con raseros distintos a las Corporaciones.

Seré un romántico, un tipo desfasado. Algunos, tal vez, lleguen a tacharme de vanidoso. Yo sigo prefiriendo aquellos programas de radio donde las emociones prevalecían sobre las prioridades informativas.

Galería | Esta entrada fue publicada en SEMANA SANTA, SEVILLA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s