La hija de la Pantoja

chavelita Cuando creíamos que teníamos cubierta nuestra capacidad de asombro viene Isabelita Pantoja y nos lo dilata. Claro que estamos en España, como diría mi amigo Paco Portal, el país donde la estupefacción no tiene límites. Estamos perdiendo la cordura irremediablemente. O quieren que la perdamos, idiotizarnos. Ya lo decía Orwell. El gran hermano nos vigila y guía. No sé si el escritor británico era vidente o simplemente tenía una imaginación extraordinaria. Su literatura futurista, de ciencia ficción nada, mantenía rasgos de clarividencia, pues sus relatos han quedado empequeñecidos por la verdad y el trascurso de los años. La realidad ha superado a la ficción. Será que nos toman por tontos o que la gente está tan cansada del saqueo de los dirigentes, de la falsedad de la política o de las miserias de los hombres, con sus guerras, y sus manejos de poder para controlar el planeta, que prefiere narcotizarse frente al televisor e inyectarse la basura que ponen que para evadirse de esta realidad que nos atormenta. Hace años era el LSD. Ahora basta con sintonizar cualquier canal para que flipemos en colores con su programación.

La generalidad es tormentosa. Grupos de esquiladores de la verdad que se enfrentan entre ellos, despellejando a prójimos, verificando la instauración de la zafiedad que rige esta sociedad decadente y marchita, cuando no nos atosigan con escenas violentas, con imágenes que ya quisiera el cine gore poder reproducir, con intromisiones a la intimidad de menores, traficando con la sensiblería, asomando a la pantalla a delincuentes que son presentados como héroes, fracturando la línea que nos separa de la vulgaridad y nos entierra en un lodazal de pura mierda.

Lo último lo de la hija de Isabel Pantoja. Ha sido anunciada, por la cadena de televisión, como la gran novedad de su temporada, incluyéndola en el elenco de periodistas de uno de sus programas, especializada en moda, donde verterá sus opiniones sobre el tema. Un poco de decencia y seriedad, por favor. Ni es periodista, ni tiene condiciones para ello, ni creo que entienda demasiado de moda. ¿Podrá esta chiquilla enjuiciar, con criterio y formalidad, con mesura y compostura, a los grandes creadores, a las firmas que mediatizan e imponen sus normas? ¿Tiene capacidad y formación para ello? O lo que es peor ¿con qué experiencia cuenta para dogmatizar, porque lo intentará, al tiempo, para criticar a los grandes modistos, a las principales figuras de la moda?

Verdaderamente increíble. Hay auténticos expertos y profesionales pudriéndose en las temporalidades del paro, personas que se han preparado concienzudamente para ejercer la noble profesión de periodistas y que podrían realizar cualquier labor y no tienen, ni siquiera, la oportunidad de acercarse a la puerta de los estudios de televisión, a las redacciones donde se les ningunean y se trituran sus curriculum. Y todo porque no tienen un apellido donde asirse, una figura popular que les cobije. Sus padres no son artistas, cantantes o políticos. Son obreros que han derramado su sangre para que sus hijos se formen en la creencia de que dispondrán de las mismas oportunidades, que tendrían que tener un trato equitativo e igualitario en la disputa honesta por un puesto de trabajo. Son trabajadores que se han quitado algunos placeres mundanos para poder pagar los estudios que posibilitarían, a sus descendientes, una vida mejor que la de ellos.

Tengo amigos, bastante mejor preparados que esta muchacha, que forman parte de la larguísima lista de desempleados de este país y a los que se le cierran puertas constantemente, a los que ni siquiera se atiende cuando se presentan en los despachos de recursos humanos, de estas televisiones, y que desarrollarían, con mayor profesionalidad y dignidad, estas labores, que sabrían expresarse correctamente y transmitir el mensaje con la seriedad que se precisa. Pero claro, no se apellidan ni Pantoja ni Jurado, por poner un ejemplo.

Como sigan las recomendaciones sobre moda, que pueda hacer Isabelita, ya me veo a medio país con chanclas y leggings. ¡Qué vergüenza! Eso por hablar de la cultura.

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Una respuesta a La hija de la Pantoja

  1. Manuel Navarro dijo:

    A donde vamos a llegar Antonio, y lo que es peor, que hacemos para parar este aluvión de Frikis, que salen de lo peorcito de sus familias, para enmierdar las televisiones, y la cultura Española; es que ya no hay valores,…..??

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