Capirotes

CAPIROTESEl tiempo ya nos ponía sobre aviso. Las tardes comenzaban a teñirse de ese azul preclaro dejando constancia ya de su supremacía sobre las vencidas oscuridades del invierno que huían en desbandadas por los campos abiertos, donde el sol adormecido de las primeras horas vespertinas, acariciaba los primeros brotes verdes, terciopelo natural de labrantíos y huertas recién regadas. Proclamada la entronización de la primavera con el advenimiento de la luz clara –por designación divina en nuestra tierra los ciclos naturales pueden o  no pueden coincidir con los naturales-, advertida ya de la derogación de la melancolía, nos invadía de pronto la alegría, la ventura que anegaba el alma cuando veíamos aparecer, en el balcón del Siglo Sevillano, aquel primer nazareno, imperturbable y estoico, como recién extraído de una lámina de Hohenleiter, llamándonos a compartir con él la victoria sobre la nostalgia. No había tarde, al salir del instituto, que no buscáramos la estrechez de la calle Álvarez Quintero para buscar la evocación del resurgimiento del tiempo de la dicha, de la prescripción de la espera, de la concreción de los recuerdos.

            El transcurrir del tiempo, estos años que van lastrando y pausando la vitalidad juvenil, ha marcado el cambio de los signos que nos advertían de esta proclamación siempre esperada, ancestral y siempre nueva, de la proclamación fervorosa y popular de la Pasión Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo y del dolor y la amargura de la Madre. El nazareno ya no está, porque ya no existe el comercio que lo auspiciaba a la calidad de héroe prematuro en nuestra juventud, devorado por esa fiera insaciable de la especulación.

            Siempre hay un roto para un descosido. La memoria sentimental de la ciudad es indomable, indolente y altiva, y levanta su frente orgullosa para retarse con quien ose intentar desprenderla, arrancarla de su ser. Es el lazo congénito e indestructible y los signos se manifiestan para gloria y encumbramiento de su propio ego.

          Allí estaba, pavoneándose ante los ojos curiosos de quienes pasaban, enseñoreándose en la tarde, retando al aire casi calmado que lo acariciaba, dándole forma y sentido a su exposición, pendiendo, no del cable que fijado a las fachadas enfrentadas de la calle le servían de sostén para vencer la gravedad, sino de la nostalgia que pende del alma del sevillano, de la sabia naturalidad que sedimentada en su propia razón de ser ahora se presenta en esta alegoría del tiempo que está por llegar, transformada en su cónica figura. El capirote, reclamo publicitario de un comercio, ha sustituido en nuestra memoria aquella valiente estoicidad del nazareno apostado en el balcón, asaltando y recortando el tiempo con su estilizada figura, advirtiéndonos con la precocidad de su exposición, de que otras miradas juveniles, otros afanes y los mismos deseos ya están disputándole a nuestro recuerdo su lugar en la nostalgia.

            Este capirote expuesto a los entresijos y secretos del ambiente de Sevilla es el calendario que va marcando la pauta, los tiempos de los cultos, de la entrega de papeletas de sitio, de recogidas de túnicas a las que habrá que echarle el dobladillo porque el niño ha pegado un estirón, de sonidos y silencios, de aromas y sahumerios distorsionando la realidad con su velo etéreo para convertirla en fugaz encanto, en ensoñación, a música  estridente de cornetas, a las salmodias de púlpitos o a la suntuosidad y cadencia de una marcha de Font de Anta.

            Este capirote, balanceándose al compás que le marca el aire, nos ha detenido el tiempo y es el símbolo inequívoco e inherente de la inminente llegada y eclosión de los sentimientos, que en esta tierra regada de dignidad y amor, de entrega al mensaje redentorista de Jesús, a las virtudes de la Virgen María, se nos mostrará en el cimbroneo de una cruz arbórea o en la suntuosidad de un vaivén de bambalinas. Es el primer anuncio de la Semana Santa.

Galería | Esta entrada fue publicada en SEMANA SANTA, SEVILLA y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s