Las chanclas de las madres

plaza-espana-12Ya estamos con lo de siempre. Culpabilizando a quienes no tienen culpa de nada. Las acciones de violencia contra el patrimonio de la ciudad, los actos vandálicos contra la naturaleza cultural, no tienen otros culpables que la sociedad. Lo de siempre. Pues mire usted, no. Yo no soy culpable de las faenas que vayan cometiendo por ahí algunos indeseables que no encuentran otra ocupación, para liberar sus frustraciones, que la de destrozar y demoler los bienes comunes. ¿Las causas de estos comportamientos? ¡Vaya usted a saber! Comienzo a pensar que no existen motivos congruentes para ello más que el vacío existencial de unas mentes convencidas de que el único valor importante, lo único verdaderamente trascendental para estos vándalos, es la obtención de cuánto quieren por la fuerza y de inmediato. Es un problema, por tanto, educacional. Ya no hay valores por los que luchar. Sólo materialismo vano.

En los centros educativos, con los constantes cambios en los planes de estudio, donde se ha llegado a obviar el valor pedagógico de la comunicación, el fomento del estudio por medio del esfuerzo y la entrega, para sistematizar los objetivos formativos. Ni siquiera se concede el premio al estudio, la distinción que añoraran otros, otorgándose una valoración mancomunada, donde las notas igualan a todos por lo bajo. Si progresa adecuadamente, lo hacen el que se ha dejado la piel, en nuestra época sacaba un diez, o el que aprueba por los pelos con un raspante cinco. El mérito no es igual pero claro la situación de desigualdad para éstos puede acarrearle problemas psicológicos que alterarían las conductas emocionales. El que se esfuerza ve cómo su dedicación lo equipara al desastre que se encuentra a su lado y que pasará el curso con un ochenta por ciento menos de esfuerzo de lo que él ha dedicado. Estos planes de estudios han vulgarizado la formación. Sólo la voluntad, ya lo decía Azorín, que por cierto muchos no saben de su existencia y del esplendor que dio a las letras hispanas este escritor, puede alterar los resultados finales. A los estudiantes de hoy, y no me refiero a los universitarios, que ese es otro tema, pues algunos no saben ni escribir correctamente su nombre, a esos niños que dicen serán nuestro futuro, no se les aplica ningún tipo de rigor para reconducir sus comportamientos, no se les puede reprender y mucho menos castigar, cuando cometen alguna imprudencia en sus acciones, en el anterior de las aulas o en los espacios comunes de los centros educativos. No hay más que darse una vuelta por las hemerotecas y certificar cuánto digo. Profesores acosados por sus alumnos, padres que agreden a los maestros, bajas indefinidas de la profesora por depresión, ataques de los alumnos cuando son recriminados por sus conductas o destrozos en el mobiliario escolar, dando muestras del escaso aprecio que tienen hacia su formación. Enseguida iba a tolerar don Felipe que uno de nosotros actuara de esta manera, ni mucho menos levantara la voz. Y don Felipe era un magnífico profesor y una excelente persona, al que sigo apreciando por cuanto me enseñó, dentro y fuera de las aulas, y eso que una vez nos tiró un martillo de carpintero porque le teníamos harto con nuestra desatención. La disciplina con la que crecimos nos hacía valorar las cosas, pensar para llegar a conclusiones, discurrir para solucionar problemas. Por eso, nunca se nos ocurrió, y fuimos jóvenes rebeldes, motivamos un cambio en la sociedad, que no se le olvide a esta plebe que pulula por las ciudades actuando como verdaderos vándalos, arrasar el mobiliario urbano por mero capricho, por el mero hecho de concretar la maldad o desasirse del aburrimiento. Los hechos que tienen unos culpables materiales y otros subsidiarios. Los padres.

Somos los progenitores que hemos desatendido la cuestión educativa, exigiéndonos compromisos para poder dar a nuestros hijos lo que no nosotros no tuvimos, sin darnos cuenta que fuimos unos privilegiados, seres escogidos porque tuvimos acceso al conocimiento de las cosas importantes y nos hicieron ver que la estructura básica de la sociedad era la familia, que si ésta funcionaba, con sus normas y sus obligaciones, funcionaría aquella. Saber que fuimos felices con nuestras condiciones vitales, sin tantos caprichos, ni tantos objetos y maquinitas que fomentan la incomunicación, nos permite poder enjuiciar la actual forma de vida.

Creo que soy una persona normal, que adolezco de complejos y que me siento realizado. No necesito liberar mis instintos –nunca lo he necesitado- destrozando cerámicas en el parque de María Luisa, derribando estatuas o mutilando las barandillas que embellecen el canal de la plaza de España. Prefiero otras actividades, lúdicas, culturales y deportivas, mucho más instructivas.

Hemos perdido el norte porque no hay regímenes disciplinarios en la base de la sociedad. No refiero a látigos ni a castigos excesivos corporales. Pero cuando en nuestra casa tenían constancia de alguna travesura, el profesor hacía llegar una queja o teníamos la mala suerte de ser sorprendidos jugando al fútbol en lugares prohibidos, que no eran demasiados, por el guardia urbano, lo primero que hacíamos, al regresar a casa, era abrir con cuidado la puerta, otear el horizonte del pasillo e intentar alcanzar la habitación antes que comenzarán las recriminaciones parentales o en el culmen de las reprimendas, evitar el lanzamiento de chanclas maternal, un deporte que ha permitido corregir muchas vidas. ¡Qué faltita hacen ahora esas chanclas!

Galería | Esta entrada fue publicada en CULTURA y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Las chanclas de las madres

  1. epsevilla dijo:

    Qué razón tienes, Antonio!
    Y qué pocos habrán oído hablar de, y mucho menos leído, Azorín.
    Del cual hay un libro que se llama así.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s