Jetas por Sevilla

            11403025_10153369667770102_7627004839594180208_nNo podían empezar mejor la legislatura, en la corporación local, estos munícipes electos por Participa Sevilla, la marca derrengada de la organización de Pablo Iglesias. Una formación a la que han votado veintitrés mil sevillanos, que al final no saben si la papeleta que depositaron en la urna sirvió para elegir a quienes se promulgaban en la inmediaciones de Podemos, o ha resultado al final que se trata de unos escisión del partido populista que han aprovechado el tirón demagógico que pregonan Erejón y sus amigos porque en otras latitudes ya ha dado muestra de ello, “acercando” a la administración, de sus demarcaciones electorales, a sus parientes más próximos, a sus amigos íntimos, que pasarán a engrosar, la nómina de no pocas instituciones autonómicas o ayuntamientos. O simplemente se hubieran duplicado el sueldo, como ha ocurrido ya en principales capitales del país, cuando en municipios que van a ser convertidos en cortijos. Si ésto hubiese ocurrido con otras agrupaciones políticas, entiéndase PSOE o Partido Popular, las exclamaciones y desgarros de camisas hubiesen sido épicos, los llamamientos a movilizaciones asaltarían las barreras de las asambleas populares, y se habrían condenado públicamente a los interfectos.

            Lo importante es que están ocupando escaños que servirán para la proclama y expansión de sus alegatos oníricos, para poner en el viento propuestas que se serán arrastradas al olvido porque sencillamente no podrán llevarse a cabo. Esto no es nuevo. En la Grecia antigua, joder cómo está la patria de la democracia, Platón ya escribe, en su obra La República, sobre una sociedad idealizada, con sistemas políticos sublimados y elevados casi a condición espiritual, una crítica acervada que vino a certificar Tomás Moro con su emblemática Utopía. Vamos cosas que no se pueden realizar a no ser fundamos las campanas de la humanidad y se moldeen nuevas. Estos mequetrefes, que lo primero que hicieron, al tomar posesión de sus escaños sitiales, en el salón de plenos del ayuntamiento, fue preguntar a quienes debían entregar el número de sus cuentas corrientes para que les ingresaran la soldada. Es una anécdota real. Solo eso, porque soy de los que piensan que el político tiene que comer y compensar la actividad profesional que abandonan durante cuatro años. Pero ya es significativo el hecho.

            En el primer pleno de la corporación municipal, estos elementos no identificados, porque Podemos ya anunció que los concejales inscritos en su partido y que resultaron electos en la candidatura Participa Sevilla, marca del partido estatal Democracia Participativa, no han aceptado constituir con garantías suficientes la Comisión de Coordinación Institucional que desde el Consejo Ciudadano Municipal se les ofreció para consensuar la acción política en el Ayuntamiento de la ciudad». Es decir, los tres concejales de Participa han resultado ser unos díscolos y actúan en el Ayuntamiento sin seguir las consignas de la fuerza política que los ampara. (ABC de Sevilla de 16 de junio de 2015), no han tenido mejor principio que la de anunciar, importantísimo para ellos, sus propósitos para la instalación de una gran mezquita en la capital andaluza. Pues vaya. Me pregunto. ¿La mayoría de los simpatizantes de Podemos, o lo que sean, no se manifiestan en contra de la religión? ¿O que es sectorizan el nudo gorgiano de las creencias, y sienten una animadversión colosal por el catolicismo? ¿No son los musulmanes, mis mayores respetos a esta comunidad, hombres de religiosidad, entregados a sus creencias? ¿Se van a beneficiar a unas en detrimento de otras, por las que ha demostrado sentir rencor y odio? Me sorprende que el estado laicista se imponga en un solo sentido. ¿O acaso no es visceral la propuesta de entregar la Torre del Oro y la Giralda a los sectores islámicos, o de sectorizar a las mujeres cristianas frente a las musulmanas a las que proponen otorgarles una paga? ¿Qué pasa, que las mujeres cristianas ni comen, no se visten, ni atender a su familia? Esto es lo que pasa cuando atrapan el poder quienes proclaman las utopías. No les importa nada. Instituyen la pobreza (Venezuela y Bolivia como claros ejemplos) para igualarnos a todos. El tiempo da y quita razones. Creo que cambiarán su política cuando se acostumbren al nivel de vida que comienzan a llevar.

            Estos señores son unos aprovechados, que vienen a servirse explayándose demagógicamente para atraer a incautos o desesperados. Son unos jetas. Jetas por Sevilla.

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