Crónica de la Coronación. La película

            14009507363552_997x0Es hoy, la memoria, la que viene a condicionar nuestros comportamientos, las emociones y las vivencias que embriagaron nuestras almas hace ya más de un año. Un encantamiento que revuelve las mejores sensaciones en el corazón de quienes elevaron las gracias al cielo, cincuenta años atrás, por compartir la emoción y el momento, más sublime de sus vidas, se enseñorear el oro, de una corona con reminiscencias de sueños juanmanuelinos, al posarse en la sien de quien Madre de Dios, Puerta del Cielo y Esperanza única de los mortales.

            Es la añoranza que viene prendida al aire, y que juega con las piedras milenarias de almenas y torres que vigilan y protegen su gracia, la que nos envuelve y nos hace reclamar las imágenes que fueron construyéndose en el recóndito paraje donde yace la emoción, donde habita la nostalgia, para recuperar visiones que se perdían en el universo que sostienen doce varales, para reencontrarnos con el súbito repelús que se muestra en la transfiguración de un rostro, para rescatar el enardecimiento de miles de devotos que anclan sus ilusiones en el horizonte de su mirada.

            Viene esta memoria preñada de momentos que nos hicieron felices tan solo acompañándola, caminando junto Ella, burlando el tránsito del tiempo, la travesía de unas horas que pasaban en volandas, como si fueran segundos, sin saber que la hondura de su gracia horadaba nuestras almas y cavaba un pozo que iba llenándose del agua que brotaba del candor de su mirada, de esos ojos que taladran y te humillan, que extraen la vanidad que se instala en la razón del ser humano y amenaza con destruir la piedad  y la bondad que nos dejaron las enseñanzas del Hijo que sentenciamos cada día con nuestras obras malsanas, ignorando a los que sufren, olvidando a quienes sueñan con alcanzar la esperanza. ¡Que suerte poder perdernos en el poder de su mirada y encontrarnos en el cielo cuando logramos mirar su cara!

            Esa misma memoria, que nos hunde en la nostalgia, que nos apena por el raudo transcurso del tiempo, ha sido recogida en el metraje de una película: Memoria de la Coronación. Cincuenta años de una época, realizada y dirigida por Carlos Valera para la Hermandad de la Macarena, que recupera los momentos, las emociones y las vibrantes sensaciones de los traslados de la Virgen, el grandioso besamanos, donde cualquier perspectiva fue superada por el amor que transmite la Madre de Dios, el solemnísimo triduo en la Catedral, y la grandiosidad de la Misa Estacional, presidida por el Arzobispo de la Diócesis, en el incomparable marco de la Plaza de España.

            Es una película donde las emociones van estallando con los testimonios de los devotos, con las experiencias de aquellos momentos, donde la exaltación de los sentimientos, son referidos con el calor y la pasión que desata el encuentro con la Virgen, el saberse poseedores una indulgencia o la concesión plenaria de una gracia. Nadie quedará indiferente con esta película que sostiene secuencias en las que será imposible contener la serenidad, donde las lágrimas tomaran cualquier voluntad y la desharán. No se preocupen por ello, serán copartícipes de una misma alegría, porque será el testimonio de la humanidad que se aposenta en nuestro ser y que configura el amor a la Virgen de la Esperanza.

            Vibren con sus recuerdos. Recuperen aquel tiempo. Trasladen y compartan sus emociones con quienes le acompañen en la visualización de esta excepcional obra en la que fuimos parte esencial de la misma. Sueñen con aquel momento, cuando se abrieron paso entre el mar devocional que La antecedía para posicionarse frente a Ella, en el que se vieron asolados por la alegría del recuerdo y recuperaron la sonrisa de la madre que ya no está, el consejo paternal cuando nos investían con el hábito y nos impregnaba el sentir de la gente de la Macarena, la felicidad de un beso de la mujer que nos premia con la paternidad y, sorpréndanse, se reconocerán en cada uno de los segundos que conforman esta historia que nació en el mismo momento en el que se concibió, por obra del Espíritu Santo, al Hijo del Hombre, en el maternal y purísimo seno de aquella Niña que habita en Macarena, y que llena al hombre con una virtud extraordinario y, no lo duden, sin la que es posible vivir. La Esperanza.

 

https://www.youtube.com/watch?v=sri7MHGqypw

Galería | Esta entrada fue publicada en HERMANDAD DE LA MACARENA, SEVILLA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s