Un intolerante llamado Willy Toledo

           Willy-Toledo-Ryanair Cada vez que dice algo debe conmoverse el espíritu de sus antepasados. Supongo que gente de orden, de buen proceder, orgullosos de sus orígenes, de sus raíces. No comprendo cómo se puede renegar de todo ello. No hay satisfacción más grande, ni mayor gozo, para quienes mantienen sus ideas claras, para quienes prodigan respeto y consideración, que participar de la nacionalidad, del sentido patriótico. No puedo concebir las reiteradas manifestaciones de este señor, que parece desertar de la nacionalidad española, que por lo visto parece que es el infierno.            Me parece, muy bien, que cada uno ejerza su derecho a la libertad, que confiese su militante ateísmo, que declare, con reiteración y alevosía, su condición de apátrida. Allá cada uno con su conciencia; allá cada uno con su vida. La libertad es un derecho inherente a la sabiduría, a la revelación de su propia identidad. Pero libertad es también, amén de un derecho individual, una competencia comunal. Su jurisdicción es un bien social compartido, donde el respeto y la consideración al ciudadano, al ideario contrario, es inherente al propio sentimiento.

            Willi Toledo falta al respeto y a los sentimientos de muchos millones de españoles, con esas declaraciones groseras, políticamente incorrectas además, que mantienen firmes sus convicciones, que participan de la libertad sin molestar a quienes profesan una creencia distinta. Este señor no hace más que faltar al respeto de la libertad de religión que protege la Constitución. Ignoro qué habrá podido pasarle, tal vez, esté resabiado por la pérdida de alguna subvención que alguien decidió no darle, por querer vivir del cuento, entiéndase sin dar golpe, que parece es lo que le gusta, o habrá consumido su amor propio en busca de ajenos, de extravagantes placeres. Quizás esconda algo y por eso, ataca para defenderse, arrolla para no ser arrollado.

         Su falta de respeto está implícitamente ligada a su patente y demostrada intolerancia, a su proceder dictatorial, pues no cabe más uso gramatical, en su sentido y significado, quien asola la libertad de los que creen, de quienes aúpan sus vidas gracias al apoyo espiritual de la religión que profesan. Es fácil, muy fácil, atacar desde la distancia, aprovechando las redes sociales, que enseguida se hacen ecos de las barbaridades, especialmente de las que se manifiestan contra la iglesia católica. Saben que siempre obtendrán el perdón de los ofendidos, que acatan las enseñanzas de Uno que crucificaron por acercase a los desfavorecidos, por ofrecer un trato igual, una recompensa idéntica, a ricos y pobres, sin excepción, sin racismo, sin observar más diferencias. La paz y la felicidad eterna. Todos iguales. No podrá tolerar eso, que todos podamos tener la misma consideración. Querrá vivir en la depravación y en la miseria, en la desgracia del vacío. Es su opción. Pero, por favor, respete la libertad, de conciencia y creencia, del resto del mundo. Intente ser feliz con sus convicciones y déjenos, a los demás, que lo seamos con las nuestras. Insultándonos no consigue más que descubrirse, quedarse con el culo al aire.

            Que no quiere ser español, reniegue de la nacionalidad –que no sé si lo habrá hecho-, entregue su pasaporte, deserte de la condición europeísta que se adjunta a ese documento, y con ello, renuncie de los privilegios que conllevan. Insultar a la Virgen no le hace mejor; si no cree que pueda ser la Madre de Dios, considere al menos la posibilidad de que nosotros lo creamos. No nos venga con afrentas tópicas y grite que vivimos engañados. ¡Déjennos vivir en ese “engaño”! Somos mayores de edad y sabemos lo que hacemos. Manifestando su blasfemia no hace sino posicionarse en el rencor, por lo tanto, en la infelicidad; nos confiere a los demás la posibilidad de pensar, con cierta lógica, que el odio es el centro de su vida, y la animadversión y el resentimiento oscurecen la visión del mundo. No puedo, por menos, que sentir lástima por usted, porque se caga de miedo al no criticar a otras confesiones religiosas, que degollan por menos de lo que usted manifiesta.

            Siga viviendo en Cuba donde su mundo es posible, donde la libertad no tiene más que un camino con un único sentido. Eso le define.

Galería | Esta entrada fue publicada en POLÍTICA, RELIGIÓN y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un intolerante llamado Willy Toledo

  1. Cristóbal dijo:

    Señor willy Toledo,con todos mis respetos váyase mucho a tomar por culo

  2. antonia dijo:

    ese señor lo que no tiene es verguenza ni educacion pues esta ofendiendo a muchos miles de españoles que sienten quieren y respeta a lo que representa el dia de las fuerzas armadas a la monarquia y sobre todo a la virgen del pilar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s