La ilusión inquebrantable de Arriate

Reyes-Magos-200x200Después de lo acaecido en Arriate, las palabras no debieran ocultar la gran desgracia que se cierne sobre esta sociedad, sobre la buena voluntad de los hombres, de esos que saben que las ilusiones son el mejor valor que se atesora, que se guarda en el lugar más recóndito del alma. Los salvajes no tienen espacios en una sociedad donde debiera prevalecer el derecho a la libertad, personal y colectiva. Es una deuda que siempre se ha intentado saldar en este país, que a veces se muestra desvalido ante la intolerancia y la imposición, que son los factores que suelen terminar con esa independencia que viene implícitamente ligada a los derechos inherentes a al libre pensamiento.

Los intolerantes, los que no pueden soportar la diversidad ideológica, se vuelven a mostrar ante sus conciudadanos, ante quienes quieren vivir, y convivir, en paz. Los intolerantes ignoran cualquier otra opción y, con normalidad cavernícola, intentan imponer sus idearios a la mayoría, que prefiere la pluralidad en el pensamiento porque sostiene que es la única manera de progresar. La controversia, y la crítica razonada, no es un impedimento para el crecimiento social; muy al contrario. Es el sustento del progreso. Es caldo de cultivo para que la civilización, palabra que tiene su origen etimológico en el estado cívico de las actuaciones para la mejor convivencia, siga avanzando, siga prosperando para el bien común. La imposición, o lo que es peor, el intento de suprimir todo aquello que no coincida con sus pensamientos retrógrados, es embadurnarse con el salvajismo, con la reinstauración de leyes selváticas, donde solo los más fuertes sobreviven. Con una diferencia; que los animales actúan motivados por sus instintos de supervivencia, por la natural ley que respeta cuando el sustento está asegurado y saciados sus esenciales necesidades.

Pero el hombre es el peor depredador para el propio hombre. Lo que debiera significarnos, y diferenciarnos de los animales, la inteligencia y la razón, se convierte en la principal arma arrojadiza, en ese estilete que está desangrando nuestra sociedad. Es intolerable, e increíble, que todavía existan reductos que especulen con la posibilidad de imponer su ideario por la fuerza. Es monstruoso que se utilice la violencia cuando es imposible, ellos lo saben y lo mantienen en sus instintos animales, la instauración de un pensamiento que no es compartido. Pero es aún más bárbaro e inhumano, la pretensión de abolir la ilusión, que es el mejor y principal sustento para el espíritu humano. Y éso viene a confirmar su ignorancia. Contra la ilusión no se puede luchar. Es un bien instaurado por Dios en el germen de la creación del hombre e ineludible y efectivamente, casi imposible de desterrar. Quien vive en la ilusión mantiene el espíritu vivo. Y unos salvajes, los intolerantes que viven en la infelicidad, que se hunden en la podredumbre por la impotencia de conseguir la felicidad, han intentado desterrar, de los buenos corazones, la ilusión quemando las carrozas del cortejo de los Reyes Magos, que tendría que haber recorrido el bello paraje donde se enclava Arriate, un pequeño pueblo de serranía Rondeña, donde habita algo de mí. Cosas de la Virgen. ¡Ilusos! Lo único que han conseguido ha sido formalizar, nuevamente, su incompetencia y su sectarismo intransigente. ¿Vencer la ilusión? Estos animales sólo han logrado revitalizarlo, elevar potencialmente, con cada sonrisa que intentaban sustraer de rostros infantiles y adultos, el ansia por restaurar la esperanza y el afán para que los Reyes de Oriente, los que se rindieron ante el Niño, recuerden, postrado en un pesebre, recorran sus calles repartiendo la misma ilusión, la misma alegría, aun caminando, subidos en caballos o en cualquier otro medio. Estos ignorantes no saben que los Magos de Oriente habitan en el corazón y eso es imposible de devorar con llamas intencionadas. Estos ignorantes, salvajes que intentan usurpar el protagonismo a quienes realmente lo tienen, desconocen que hay fuerza superior a ellos que posibilitará la emersión de la alegría en la tarde noche del cinco; estos descerebrados ignoran tienen la guerra perdida porque la ilusión tiene como aliadas las sonrisas y la perseverancia de quienes, al contrario de ellos, son felices en la creencia de la felicidad.

Si creen, con sus salvajes actos, que van a impedir que la buena gente de Arriate disfrute de su gran día, que los niños de Arriate no van a acostarse soñando con sus Reyes Magos, depositando sus merecidos regalos, a los pies de sus camas, es que son demasiado mezquinos e ignotos. O es que su infelicidad es tanta que no son capaces de entender que otros lo sean participando del gran misterio de la Epifanía.

Presiento que esta acción se encubre en la atávica persecución a la Iglesia y que esta irracionalidad está en el fondo de todo. Saben que es la única institución que soluciona enigmas espirituales, y materiales, que proporciona al hombre serenidad para el cuerpo y para el alma, que es la única que proporciona esa ilusión que ellos envidian porque no conocen.

¡Tontos son estos imbéciles! Estoy seguro que la ILUSIÓN y la alegría recorrerá Arriate en pocas horas.

Galería | Esta entrada fue publicada en ESPAÑA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s