De verdades, mentiras y deseos tras las elecciones

insultosUna semana ha pasado desde la reedición electiva y no se barrunta un panorama claro en el horizonte político de este país. Más bien vuelven a formarse grisáceas condensaciones de nubes, espesadas por los intereses partidista, que es lo que impera en  este país. Solventar lo propio, lo unigénito, para luego picardear con los sentimientos de la colectividad y terminar con el disimulo y la grosería de intentar hacer creer que se han conseguido los fines previstos. Pura farfolla con la que distraen los intelectos de los menos listos.

Siete días y ya triunfadores por todos sitios. Todos han ganado y cumplido las expectativas con las comenzaron el periodo electoral previo a la cita reiterada con los votos porque hace seis meses fueron incapaces, nuestros incapaces políticos, de aunar esfuerzos para salir adelante y conseguir que este proyecto que es España, tuviese quien guiare el timón en las intempestivas aguas por las que nos ha tocado navegar es esta generación que sabe mucho de democracia y poco de batiburrillos y aferes, mangoneos y distracciones económicas que llenan arcas particulares mientras se desangran los erarios públicos dejando al país en una situación caótica.

Y lo que son las cosas. El Partido Popular no sólo ha mantenido sus escaños en el parlamento sino que los ha aumentado considerablemente. Eso es, quieran o no quieran quienes no han sabido mantener su patrimonio electoral porque el humo que vendían se ha disuelto en la realidad asentada, lo que han querido gran parte de los habitantes, mayores de dieciocho años, de esta nación, de este país, donde convergen tantos idearios y donde se respetan hasta los más desastrados comentarios, derivados en insultos en la mayoría de las ocasiones.

Lo que es sorprendente la actitud mostrada por la coalición izquierdista Juntos Podemos, culpabilizando de su propio desastre a quienes han decidido optar por otras formaciones políticas, como si les molestara la pluralidad de ideales, sin reconocer que la grandeza de la democracia radica principalmente en la variedad de idearios y que son capaces de cohabitar en un mismo marco territorial. Las palabras quedan y que no nos quieran distraer algunos atacando a sus oponentes con casos de corrupción, muy importantes por cierto, o desviar la culpabilidad hacia las personas mayores, señalándolas como inútiles, incultos, analfabetos o insensibles con la realidad social, gravísima, que nos rodea. Una gran mayoría ha optado por depositar su confianza en las fuerzas de la derecha y no debería pasar nada. Pero claro, para eso hay que tener formación democrática. Por eso hay que empezar. Tener modelos de progreso y no centrar sus afanes en sistemas que han perecido y fracasado, incluso entre quienes lo fomentaron, lo asentaron e incluso implantaron allende sus fronteras como el verdadero maná que iba a salvar al género humano, resultando un estrepitoso fracaso, con la ruina económica de sus países y la degeneración de las libertades personales cuando no enviciaban y corrompían instaurando verdaderas dictaduras, las más de las veces sangrientas. Las manifestaciones de los seguidores de la coalición izquierdista inundando las redes sociales con mensajes responsabilizando a los viejos de sus descalabros electorales es algo que roza la vileza, cuando no la ignominia por desear la muerte a quienes han luchado por las libertades en este país, de la que disfrutan hoy tergiversando el sentido y el origen de tan bellísima palabra, para demonizarlos por sus fracasos, quizás mucho antes de que hubieran nacido y sufriendo en sus carnes los efectos de las brutales represiones de la dictadura franquista. Por cierto que utilizan un lenguaje muy parecido para lanzar sus soflamas y mensajes.

¿No será, querido señores, que la gente no es tonta que las utopías son cuando menos poco realizables? ¿No será, querido señores, que los medios de comunicación y las redes sociales acercan la realidad de lugares y sistemas que ustedes idealizan, edenes fantásticos, y que resultan severos reveses a la consecución y establecimiento de los derechos civiles, a la restricción de los derechos básicos de los ciudadanos y la fragmentación y descalabro de la sociedad de bienestar que ustedes preconizan con idearios y formulas tan anticuadas que resultan insostenibles a la razón y el entendimiento? Sería necesario que recapacitaran y no trataran de inútiles, incultos i fascistas a quienes no les votan. No son ustedes poseedores de ninguna verdad. Nadie lo es. Nadie la tiene en propiedad. Lanzar exabruptos les descubre. Dejen que la libertad de conciencia prevalezca ante la imposición y que el voto de la derecha, del centro o la izquierda tienen el mismo valor en el sentido democrático que tiene que imperar en una sociedad que aspira la consecución del bienestar social, económico y cultural que fortalece la democracia verdadera. Solo desde la razón y la cultura se puede cimentar una gran civilización. Sólo desde el respeto y la consideración se logrará una convivencia pacífica. El enaltecimiento y el exabrupto, el insulto, la desconsideración y renegar de los valores humanos, desear la muerte de un ser vivo es uno de ellos, solo lleva al enfrentamiento y a la destrucción de las sociedades. El sufragio universal es un derecho y obligación de ser respetado. Se gane o se pierdan unas elecciones. Busquen las consecuencias de su desastre en ustedes mismos.

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