A pesar de algunos Santa Teresa de Calcuta

santa teresa de calcutaDebe ser algo inherente a la condición de estos individuos. Algo tienen que no les hace progresar. Se han quedado anclados en la medianía del siglo XIX cuando Marx y Engels pusieron las bases para iniciar los movimientos obreros que tuvieron como consecuencia la Primera y Segunda internacional Obrera, que con el tiempo y los maniqueísmos soviéticos dieron lugar a la institución del comunismo en la antigua Rusia, una lacra para la humanidad, como el tiempo vino a demostrar, donde fueron depurados millones de personas por el mero hecho de no querer compartir el ideario político que intentaban imponerles. Como digo, esta nueva raza de salvadores -perdón he querido decir dirigentes políticos, me ha traicionado el subconsciente- que se aglutinan en torno al nomenclátor de Podemos, se han quedado en la ideología vencida. No sé si les puede el romanticismo o simplemente quieren llevarnos al desastre.

Lo hemos visto en los últimos debates parlamentarios donde han dado muestra de su reaccionarismo, del sectarismo para poner en prácticas sus propias convicciones. Todo aquello que no su entorno está mal y no le ofrecen, ni siquiera, la oportunidad de la equivocación. Me recuerdan, estas actitudes recalcitrantemente ancladas al pasado más negro, el dicho que pregona una persona a la que quiero mucho y se equivoca poco. Aquí todo el mundo va a lo suyo menos yo… que voy a lo mío. Ésa es sensación que hacen llegar. Ahora que se necesita cohesión, ellos siguen practicando, al pie de la letra, el susodicho refrán popular. Ahora que es necesaria la unidad para recuperar el crédito en el mundo, que por cierto tanto trabajo nos cuesta obtener, que tanto esfuerzo requiere la superación de los estereotipos con los que nos signan, siguen sin hablar de futuro. Se limitan, básicamente, a levantar los lodos del pasado, a escavar en las heridas que ya estaban cicatrizadas. Esperan crédito con estas falacias y sólo encuentran el retraimiento de los que comenzaron a votarles.

Ahora, algunos de sus más significados allegados, algún que otro correligionario, invaden las redes sociales –esto si lo hacen estupendamente- con mensajes de descrédito hacia Santa Teresa de Calcuta. Y así es como se desprenden de sus máscaras, como se quedan al descubierto sus bajezas, sus frustraciones. Así tiempo que lo comenté. Estos son una panda de frustrados que no tiene consideración con sus semejantes, aunque ellos preferirán llamar camaradas mientras levantan el puño. Es tal su grado de fracaso espiritual que no entienden, ni respetan, los sentimientos de TODOS los ciudadanos, ésos a los que ellos pretenden gobernar. Claro que teniendo el modelo que tienen, al otro lado del océano, no sé de qué nos podemos sorprender. Su principal referente periodístico publica un artículo desprestigiando la labor que Teresa de Calcuta llevó a cabo entre los más pobres de la India, después en otros países, que vienen a ser los más pobres del mundo. Que si no daban las comidas que decían, que si no atendían como explican, etc. Inaudito. Les falta humildad y algo de valentía para reconocer la labor social, si no su santidad que su descreimiento es hasta respetado. Allá ellos. Pero se han descubierto. Que esta mujer haya logrado, durante su periplo en la tierra, digamos sesenta años, atender a quienes más necesitan, olvidados por éstos que ladran ahora, aunque nos atuviéramos a sus propios números, dar comida, techo y EDUCACIÓN, principalmente a mujeres donde sus derechos son coartados, cuando no menoscabados o simplemente no tienen, lo que ellos no han logrado casi en doscientos años, debe escocer. Que enarbolando el mensaje de Esperanza, que nace en los evangelios, en la palabra de Cristo, haya logrado retirar millares de niños de las calles donde seguramente hubieran sucumbido, apartándolos de la miseria y la esclavitud laboral, por poner un ejemplo, no se lo perdonan quienes han fracasado en tan ardua tarea. Lo de siempre. Bla, bla, bla pero no actuar, no poner en práctica lo que pregonan. O sí. Mucho te quiero perrito pero de pan poquito. Ya es muy difícil engañar a la gente. Ni siquiera a la que tanta necesidad tienen de todo. Cuentan la historia a su modo, con los matices que le son favorables. Si uno sólo, uno sólo, de esos niños que ahora parece que no han existido, ha sido salvado de la muerte, ya vale la pena el esfuerzo y el reconocimiento. Si a un solo hombre, uno sólo, se le ha acompañado en la soledad, de su última hora, ya vale la pena el esfuerzo y el reconocimiento. Si a una sola mujer, una sóla, se le ha dotado de educación y enseñado a defender sus derechos como ser humano, ya vale la pena el esfuerzo y el reconocimiento. Juzgar sobre lo que no se es capaz de hacer, es una manera ruín y fullera de actuar. Santa Teresa de Calcuta está en los altares, precisamente, por hacer y llevar a cabo lo que los políticos no son capaces de hacer, por ejercer la caridad y el amor, que es el postrer mensaje de Jesús. O sea, intentar otorgar esperanza al mundo.

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