Mi gato Tyrión y la humanidad de Podemos


Mi gato se llama Tyrión. Creo que ya .lo he referido en este blog alguna que otra vez. Es un animal precioso, algo travieso, juguetón y cariñoso, muy curioso y cotilla. Como felino es un desastre. Tiene la misma intuición para cazar que yo. Se distrae en los cometidos propios de su condición y apenas suena el timbre de la casa corre, con precipitación, a buscar refugio no sea que el asesino de gatos, que todos sabemos merodea constantemente, vaya a atraparlo y se esconde bajo el sofá. Cuando constata su seguridad aparece y se posiciona junto a la visita, vigilándolo, alertando sus sentidos en cada movimiento del extraño, esto en el mejor de los casos. Pero lo adoramos. Rezuma bondad y ternura. Ya es un miembro más de nuestra familia. Y hasta, diría yo, que da muestras de humanidad. Cosas de la percepción subjetiva de mis instintos.
Dirán ustedes que ésto a qué viene. Pues viene a la demostrada falta de sensibilidad – ¿humanidad tal vez? – de algunos políticos en sus manifestaciones tras la muerte de Rita Barberá. ¡Qué falta de respeto al dolor! Mi Tyrion demuestra más sensibilidad. Cuando alguien fallece deja una estela de sentimientos amargos en quienes le han querido, en quiénes han compartido su vida, sus momentos felices e incluso en aquellos avatares que viene implícita con las condiciones y debilidades propias del ser humano, la ambición o la codicia del querer más. El reconocimiento del dolor es una deuda de honor que corresponde a las personas de honor. No voy a entrar en valoraciones políticas ni en aquellas que vayan adscritas a la posibilidad de una infracción porque tenemos que actuar conforme a los dictámenes legales, de conformidad a los mandatos constitucionales entre los que se encuentra el derecho a la presunción de inocencia.

Declarar a una persona culpable sin haber pasado por un tribunal, sin un dictamen condenatorio, contraviene la legitimidad de un estado de derecho, esa que muchas veces aprovechan los que matan o roban acogiéndose a sus resquicios legales. Sería preciso no linchar a nadie sin un juicio y una sentencia. Y lo que es peor, no guardar la coherencia con la que benefician a otros. Hay que ser consecuente con lo que se hace y se dice. Guardar silencio, durante un minuto, no conlleva ninguna adhesión con la supuesta actividad ilícita que achacan a la anterior alcaldesa de Valencia. No se amputan ideales, ni adherirse a un credo, ni imposibilita la continuidad de luchas sociales. Es simplemente una muestra de dolor y solidaridad con los familiares. Quienes se ausentaron durante el minuto de silencio se señalan y describen ante una sociedad a la que consideran desinformada y tonta. Ese mismo rasero podían demostrar cuando se adhieren a las manifestaciones a favor de terroristas condenados y confesos; seres que han privado de la vida a otros seres. O cuando guardan ese minuto de silencio por asesinos, a los que incluso homenajean.

Sean, al menos, coherentes y consecuentes. No discriminen en el dolor. Y confundan ni engañen con sofismas y panfletadas. Es muy poco serio y menos honorable, desprestigiar a un ser humano. Pero se acrecienta la miseria de quienes lo hacen de personas muertas, a las que ni siquiera se les ha podido probar culpa alguna de los delitos que se le acusaba.

Como les decía. Mi Tyrion, mi gato, demuestra más humanidad.

Galería | Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s