No todo vale.

    nazarenos_sevillanos_semana_santa  Hay manifestaciones públicas que se convierten en losas con el paso del tiempo. Las palabras se las lleva el viento pero las que se escriben o se expresan en medios de comunicación, ya sean audiovisuales o escritos, ésas son verdaderas anclas que fondean el presente y lo hacen inamovibles, condicionando el futuro. Hay que tener muy buena memoria para no ser recurrente en lo que contrario de lo que se expresó. Siempre hay alguien que recuerda el pasado; siempre ha y alguien dispuesto a extraer, de las hemerotecas, esas declaraciones que convierten en lanzas las cañas, y que suelen dejar en evidencia a quien intenta, en el mejor de los casos, rectificar su pasado.

Estas situaciones se repiten constantemente en la vida política. Hoy, los medios tecnológicos, facilitan estos ataques a la memoria. Enseguida se muestran vídeos o grabaciones que corroboran las acusaciones, o reproches, a un mal proceder o conducta. Vivimos en una porquera política donde lo importante no es resaltar el trabajo, sino descubrir donde flaquea el adversario para sacarlo a la luz y dejarlo en evidencia, ante el regocijo de sus partidarios. No hay más que ver los informativos de los medios de comunicación. Estas tensiones se resuelven con este procedimiento.

            Pero estas tendencias que rozan la venganza se van trasladando, poco a poco, a la vida cotidiana. El hombre copia, casi siempre, lo peor del hombre, imitando sus peores conductas que trasviste de una justicia incautada de la necesidad de los demás o de las propias envidias y rencores que subyacen en la memoria hacia quienes va dirigido el mensaje. Este reasentamiento de las formas y las conductas políticas, se va implantando en la vida diaria de las hermandades. No hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor más próximo. Vemos verdaderas campañas electorales, con mercadería estrafalaria, con vídeos promocionales de los candidatos en el que mensaje primordial pasa a un segundo término ante la desacreditación de los oponentes, relatando promesas que en el mayor de los casos, son irrealizables, señalando las incorrecciones que ha llevado a cabo su adversario, citando a los hermanos a reuniones dantescas que rayan en lo irrisorio, pues rodean el escenario con la parafernalia de un mitin y que se parecen más a convenciones –ha habido algunas en las que se acompaña de música la entrada en el salón del futuro hermano mayor-, se realizan envíos postales masivos, en algunos casos, con la inadecuada utilización de los Sagrados Titulares. Participan en programas de radio y televisión local, donde estudian hasta la postura que han de poner cuando dicen aquello o el tono de voz que han de emplear cuando se refieren a sus proyectos en asistencia social, que es la mejor y más parte del programa electoral, olvidando –en bastantes ocasiones– que el fin primordial y esencial de las hermandades es rendir culto, propagar la fe a través de él. La caridad, curiosamente casi nadie la denomina así, y utiliza el término asistencia social, es la consecuencia de la práctica de la fe. Sin culto, sin la oración, sin la necesidad de ansiar a Dios, no hay nada.

            Esta ciudad, al contrario de lo que sucede en otras partes del mundo, siempre ha seguido los mandatos y órdenes de Iglesia, con un sentido conciliar, con el propósito de acercar el mensaje del Señor, a través de la visión, de la cercanía que proporcionan las imágenes sagradas, de su unción divina. Se hace de manera popular y en los nuevos modos que utilizan estos nuevos kofrades utilizan el populismo,  tan en boga hoy en día, como medio de atracción de votos.

            Ya casi nadie habla de las cosas sencillas que hicieron grandes a nuestras cofradías.  Nadie habla, sosegadamente y sin la critica acervada, de palios ni de parihuelas que se resanan, ni de cera, ni de músicas. Todo se revierte a la reprobación y el reproche. Nadie habla pacíficamente, ni retiene las imágenes en el corazón. Se manda y se obedece al son que impone esta nueva concepción de hermandad. El pasado puede quedar relegado al olvido. No es buena cosa. Las palabras no se las lleva el aire. No se debe secular el sentido primitivo, el origen popular de las cofradías, quitarle la identidad e imponer nuevas conductas. Hay sentimientos que van parejo a la propia vida de la hermandad. Es la noción del saber dónde y cómo se ha ido revitalizando la creencia de muchos, cómo se han instruido en la fe observando, participando de la propia cofradía en la calle. No todo vale. No todo se sustenta en esa mal entendida modernidad que tanto mal hace. Las cofradías solo necesitan ser lo que han sido, sin alteraciones rimbombantes, sin estos estrépitos que desunen y alejan a quienes comparten las mismas sensaciones. Siempre se han ido amoldando a los tiempos con naturalidad, sin estentóreas manifestaciones de sus gobernantes, sin entablar batallas para conseguir esas varas doradas, sin intentar alcanzar prestigio social. El culto, la formación y la caridad, en ese orden, siguen siendo las premisas primordiales por las que debe conducirse el cofrade. No, no todo vale. Las hermandades no son partidos políticos, ni pueden conducirse como ellos. En esta ciudad, durante siglos, siempre ha primado el amor sobre el interés, y cuando ha habido alguno, se ha preservado el de la Hermandad.

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5 respuestas a No todo vale.

  1. Don Provecho del Cargo dijo:

    Ah, entiendo, que usted censura previamente los comentarios…

    • Voy a ser caritativo con usted y le voy a responder. Como ve no censuro nada, ni me escondo tampoco tras un absurdo seudónimo, algo que le delata en su cobardía, un proceder que debiera tratarse. Estoy seguro que es su condición natural e incluso puede que sea su forma de vida. Engatusar a la gente tras una apariencia que no es su verdadera personalidad. En fin. Dejo aquí su comentario para que quienes lo lean descubran o se den cuenta de su ruindad al pronunciarse tras un seudónimo y lo cobardía con la encubre su aspiraciones.

      • Don Provecho del Cargo dijo:

        Sí, sí, perfecto. Pero que usted ha formado y forma parte de ese juego -vídeos electorales, redes sociales, presentaciones grandilocuentes, entrevistas en la televisión- y sobre eso no me responde. Ni se moleste en hacerlo, porque no pienso leer más tonterías. Entre otras cosas porque leerle es un suplicio. Pero, por favor: sea más humilde, véase la viga en el ojo y no de más lecciones a los demás.

  2. Don Provecho del Cargo dijo:

    Hombre, señor García: ¡si usted forma parte de una Junta de Gobierno que se presentó a unas elecciones con un vídeo electoral -yo voto a Manolo García- y un acto con pantallas, discursos y ágape que ya hubiera soñado Donald Trump!

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