El armario de las emociones

           cartel-fiestas-primavera2017 Éste es el sentir de Sevilla. Basta una mirada para descubrir sus esencias, para desentrañar cualquier duda. Éste es fondo de armario de la ciudad, el ropero donde se recogen sus mejores y más grandes fiestas y que se abre cada primavera para airear sus encantos, para mostrarlos a los incautos que creen que se apulgaran en la tradición, en los ritos que consideran trasnochados pero que emergen, como el ave Fénix, cuando las calendas rondan marzo o se abren a los esbozos de abril. Aquí está el sentimiento inmenso que una mujer exporta, desde lo más íntimo de su ser, desde su visión cromática, sus sensaciones sobre las Fiestas de la Primavera sevillana. En el interior de este ropero viven las ilusiones de los sevillanos, ésas que se abrirán apenas el sol renueve su romance con la tierra y dore los campos con mayor intensidad y la espigas del trigo comiencen a estilizarse en las campiñas que se observan desde los alcores de la provincia.

            Éste es el fondo de armario que nos muestra la Semana Santa. Las túnicas prendidas, dispuestas para ser revistadas, esperando las andanadas de incienso que las perfumaran, que las empaparán con los signos de la nostalgia, de los recuerdos, con las oraciones que surcan la gran ronda en la tarde del Jueves Santo, el día más reluciente de la semana, no porque se obstine el sol en cubrir tejados y alfeizares con sus radiantes rayos, sino porque Dios se muestra en el corazón de los sevillanos en los sagrarios, recordándonos Su presencia entre nosotros, real y verdadera. Capas y hábitos merinos que envuelven la madrugada, escudos bordados y en oro y sedas, terciopelos retando a la oscuridad de la noche, expandiendo ese mensaje profundo, alegre y desdramatizado, que lleva implícita la Virtud que se abre en la Resolana y que recorre las calles para inundarla de Esperanza. Sandalias que cubren los pies de los nazarenos que enfilan la calle Castilla, mediada la tarde del Viernes, cuando ya Cristo alza la mirada al azul del cielo de Triana, y sus ojos vidriados, transparentes, van anunciando que está próxima la redención del hombre, la profecía del León de Judá, que vendrá para mostrarnos el mundo nuevo, la salvación que prometida.

            Este armario tiene el fondo del corazón de Nuria Barrera. Nos lo ha abierto para que conozcamos cual es el sentimiento que prima en su alma. Nos ha confirmado, pincelada a pincelada, cuán grande es su amor por esta ciudad, cuánto representa para ella. Este ropero contiene las galas de sus emociones, las alegrías que pasean por el albero de la feria, que estallan en las lonas de las casetas y que se enseñorean cuando caballos y carruajes engalanados circulan por el Real.

            Éste es el fondo de armario, el alma abierta a los sentidos, con los que Nuria Barrera nos anuncia las Fiestas Primaverales de Sevilla, su ciudad, nuestra ciudad. Este ropero contiene el amor a las tradiciones, vivas y puras, que perviven a los siglos, por mor que algunos quieran denostarlas, transformarlas, dotarlas de laicidad, de fenómeno cultural. Nuria rebate, con esta obra, cualquier otra consideración que no sea la que tiene que ser. Porque sabía lo que tenía que hacer, lo ha hecho.

            Este cartel contiene espiritualidad, alegría, sentimiento y emociones. Tradiciones y vivencias de la gente de Sevilla. Recuerdos y nostalgias que Nuria ha captado perfectamente. Esos momentos que nos retrotraen a la infancia y se abrían los arcones y surgían, como por encanto, esas ropas, esas cosas, que nos anunciaban que el mejor y más deseado tiempo estaba próximo a llegar y todo estaba por cumplir. Aquel rito entrañable, que nos despedaza la memoria hoy, lo recoge Nuria Barrera. Tal vez porque además de pintora, es sevillana, porque conoce su espiritualidad cuando se reviste de la túnica, traspasa la noche y encuentra la mañana y cuando pierde el aliento cruzando la mirada con los ojos del Cristo que busca el aire por las calles de Triana, cuando el viernes santo va buscando esa certeza de vida que se muestra por el Turruñuelo.

            Este ropero tiene la evocación en sus puertas abiertas. Nuria nos convoca a la compartir el tiempo y la emoción que llegara apenas pase unas semanas. Este luminoso cartel, esta proclama extraordinaria nacida de su genio, nos alerta los sentidos y certifica que está próxima la hora del gozo.

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